Las 3 mejores aplicaciones para un viaje colaborativo

Turismo colaborativo. Blablacar, airbnb y mucho más

Nos gusta sentirnos partícipes de lo que vivimos, experimentar nuevas sensaciones y conocer el fondo de los lugares que visitamos. El turismo está dejando de ser una mera actividad contemplativa y de descanso, para convertirse en uno de los fenómenos de ocio más extendidos y mejor percibidos socialmente. Hay muchas maneras de viajar, pero en los últimos años no se puede obviar el incremento de las aplicaciones y plataformas que permiten compartir medio de transporte, alojamiento y hasta comida.

Blablacar o airbnb son ya empresas multinacionales con una imagen de marca asociada y totalmente consolidadas en el imaginario colectivo, y su éxito ha dado lugar a un aumento considerable de plataformas que no hacen más que poner en contacto a personas demandantes de un servicio, con otras personas que se lo pueden ofrecer. Las empresas de transporte, hoteles y restaurantes perciben con recelo estas tendencias colaborativas, que lejos de asociarse con grupos sociales muy concretos, están rompiendo barreras y captando a gente de toda edad y condición.

Si quieres emprender un viaje en el que compartas el transporte, la comida y el alojamiento, las siguientes aplicaciones te resultarán muy útiles, y podrás vivir experiencias únicas:

1. Compartir coche: Blablacar

¿Por qué un coche con plazas para cinco personas ha de llevar solo a una? Comienza siendo una plataforma en internet que permite poner en contacto a personas que van a realizar un viaje en su coche particular, con otros interesados en esa misma ruta y que carecen de vehículo propio. Nace en Francia en 2006, como respuesta a los elevados precios en trenes y autobuses.

El pago se hace online, y al precio estipulado por el conductor se ha de sumar un porcentaje extra que va a parar a Blablacar. Es de vital importancia a la hora de elegir conductor o pasajero, las opiniones que se hayan recibido. Al final de cada viaje, todos los componentes del mismo pueden opinar sobre los otros. En lo que a seguridad se refiere, la empresa tiene un convenio con Allianz, en el que se establece la cobertura a la que tienen derecho los usuarios de blablacar en caso de accidente.

Son muchas las presiones por parte de los intereses organizados, como Fenebus, para que se regule o prohíba esta actividad, al considerar que se erigen en una competencia desleal porque los conductores que ofrecen plazas están lucrándose, e incluso hacen viajes con el único objetivo de ganar dinero. Hace apenas unas semanas, la empresa francesa se vio llamada a un juicio en el que se podría dirimir su futuro.

Hay otras muchas aplicaciones de este tipo como amovens, carpooling o socialcar, o incluso destinadas a compartir mesas de AVE, (Compartetren) ya que el precio por billete de una mesa con cuatro asientos, es el 50% más barato sobre la tarifa establecida para pasajes individuales. Todas ellas han experimentado un espectacular crecimiento en los últimos años, y su legalidad pende de un hilo debido a las presiones de grandes empresas de transporte. ¿Cuál será su futuro?

 

2. Comparte comida: VizEat

Viajar supone salir de nuestra zona de confort, y eso puede ser magnífico pero también dramático para el estómago y el bolsillo. No todos se pueden permitir comer y cenar en restaurantes, o apostar por opciones de fastfood, que muchas veces se convierten en bombas de relojería para nuestro organismo.

Pero a partir de ahora, allá donde estés podrá disfrutar de una comida casera y con la tranquilidad que ofrece la intimidad de un hogar. VizEat permite a sus usuarios ser cocineros o comensales. 

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Fue fundada a inicios de 2014 en Francia. Hay personas en casi cualquier rincón del planeta, que ofrecen sus mejores creaciones culinarias para que otros las degusten con ellos en su propia casa. Las implicaciones sociales que esto tiene son tremendas, pudiendo ser una herramienta idónea para personas que se sientan solas y perciban esto como una herramienta para conocer gente y charlar alrededor de una mesa.

Para el turismo supone una revolución. Después de una mañana frenética, el poder ir a un hogar, charlar con una persona local, comer casero y descansar supone un diferencial respecto a cualquier restaurante. Para los comensales es una gran oportunidad de vivir una experiencia única y conocer de primera mano el destino en el que están, y para las personas que ofrecen su casa y comida es una manera de relacionarse y, por supuesto, obtener rendimientos económicos, aunque VizEat se queda con el 15% del precio fijado.

El sector hostelero no ve con buenos ojos esta iniciativa, y denuncia que son una competencia desleal y no cuentan con la titulación requerida para la manipulación de alimentos, ni sus hogares han pasado los controles de salud a los que han de ser sometidos los restaurantes. No es ésta la única plataforma de “gastronomía colaborativa” que existe, siendo Eatwith muy potente también. La polémica está servida.

Comida compartida en VizEat

VizEat Burdeos. Foto: Bordeaux-Tourism.

 

3. Compartir casa: Airbnb

El crecimiento experimentado por esta empresa californiana en los últimos años es meteórico, llegando a cotizar en bolsa y contando con millones de usuarios en todo el mundo.

La dinámica es similar a lo visto anteriormente. Personas que cuentan con alojamiento disponible en una ciudad lo ofrecen por una plataforma web para aquellos interesados en ocuparlo durante unos días. Puede ser desde habitaciones, hasta casas enteras.

Se generan unos lazos de unión entre los que acogen y son acogidos muy notables, se vive la experiencia de poder dialogar con personas del lugar que se visita y los precios suelen ser más asequibles que los de hoteles. Existe toda una comunidad de usuarios muy comprometidos con la marca, y la empresa sabe gestionar campañas de marketing enfocadas a las experiencias que se viven, como los “momentosairbnb“, habiendo elegido algunas de las mejores anécdotas del año que han relatado los propios usuarios:

 

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Es la deriva comercial del famoso coachsurfing, versión gratuita de esto. En Airbnb los que alojan a huéspedes reciben un dinero por pernoctación por parte de estos, y por supuesto, son categorizados todos ellos en función de las opiniones que se generen tras cada experiencia.

Esta iniciativa no está exenta de voces muy críticas, vacíos legales y oscuros episodios. El hecho de no declarar a Hacienda los rendimientos económicos, las presiones ejercidas por el lobby hotelero para que no se permita esta actividad así como falta de seguridad en cuanto a episodios extraordinarios, como incendios, incita a plantear un escenario judicial en el que se contemplen estas actividades. Además, este verano salió a la palestra una denuncia de un huésped, que afirmó haber sido víctima de abuso sexual por parte de la persona que le acogió en su casa.

Airbnb

Casa en París ofertada en airbnb. Foto: http://www.airbnb.com/es

 

La línea que separa la economía colaborativa de la sumergida es muy estrecha, y todo este tipo de iniciativas se encuentran en el límite, ostentando un régimen de alegalidad que ha de ser abordado a nivel internacional, ya sea para permitirlo o prohibirlo expresamente.

Resulta complicado parar una tendencia puesta en marcha por personas deseosas de vivir experiencias y de viajar de un modo distinto a lo habitual hasta el momento. Pueden erigirse en un apoyo económico para personas en dificultades, así como una manera de paliar la soledad en la que muchas personas están sumidas.

Pero, ¿cómo puede afectar esto a las economías de los países receptores de turistas? ¿Podría el sector hotelero, de transporte y de restauración, verse afectado si este tipo de plataformas continúan creciendo en usuarios e influencia? ¡No dudes en dar tu opinión!

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4 respuestas a Las 3 mejores aplicaciones para un viaje colaborativo

  1. Pingback: Turismo colaborativo para Semana Santa - TuriCostaTuriCosta

  2. Pingback: Turismo colaborativo: 3 plataformas imprescindibles | El blog de Diego Jiménez Rubio

  3. aliciaro2010 dijo:

    Útil y bien contado, Diego. Enhorabuena.

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  4. ECH dijo:

    Qué bueno, Diego. Me ha gustado mucho el post, buen trabajo.

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