Gentrificación en grandes ciudades: 9+1 barrios hipster

Barrios hipster. Gentrificación

Gentrificación y hipster. Son algunos de los términos más repetidos en los últimos lustros, y aún los escucharemos más próximamente. Las ciudades europeas no entienden el crecimiento como expansión, sino como regeneración de barrios céntricos, rehabilitación de viviendas e impulso a actividades comerciales y culturales. Cuanto más céntrica y degradada esté una zona de una gran ciudad, más oportunidades tiene de convertirse en un laboratorio social, donde tengan cabida personas con un alto componente innovador y artístico, que eleven al barrio a otra dimensión, atrayendo turistas, inversiones…y especulación.

La gentrificación se puede definir como un proceso de transformación urbana en el que se regeneran barrios degradados del centro histórico, de cara a su acondicionamiento, lo que encarece el precio del suelo y atrae a élites sociales que desplazan a los anteriores habitantes del medio.

Lugares céntricos que se revitalizan, apuestan por ser una cuna de movimientos alternativos, impregnados de un aire bohemio que encadila a propios y extraños, y que se erige en una herramienta más de atracción turística urbana. Si en el siglo XX todas las ciudades querían tener fábricas y museos, en el siglo XXI, un espacio de innovación, arte y cultura, es un tesoro muy preciado. Atracción de inversiones y turistas así como regeneración del tejido social, son solo algunas de las grandes ventajas que las Administración Públicas perciben en este proceso.

Hay numerosos ejemplos de barrios gentrificados o que están en proceso de ello, y también de otros donde ha habido una fuerte oposición vecinal y no se han logrado los objetivos previsto. Descúbrelos:

1. Pigneto (Roma)

Creatividad, innovación y mucho arte. Así es como se ha regenerado este barrio histórico de Roma, poblado por las clases más populares. Cuando los problemas de salubridad acuciaban, el ayuntamiento llevó a cabo reformas urbanísticas y arquitectónias, que generaron un poso de renovación.

Su magnífico emplazamiento y vocación alternativa, atrajeron a los sectores más trendy, que han llevado a cabo un remozamiento total del barrio amparados en la liberalización de licencias para establecimientos comerciales y artístico. Destaca sobremanera el Kino, un centro en el que se proyectan películas de cine independiente, y otras actividades y talleres culturales. Un claro ejemplo de cómo el arte y la cultura influyen en el devenir de un barrio, y los sectores más hipster se convierten en aliados de la gentrificación.

Barrio de Pigneto. Roma

2. Kalamaja (Tallín)

Uno de los baluartes de la cultura hipster, entendida en la vertiente más empresarial. Kalamaja se ha convertido en Silicon Valley estonio. Tallín es una ciudad boyante, joven y con muchas ganas de progresar, tras quitarse el corsé en el que estuvo imbuida durante los años del telón de acero.

Área de pasado industrial y marinero, se ha sabido reconvertir aprovechando su know-how, y aplicándolo en el sector de las nuevas tecnologías, la economía colaborativa y el medio ambiente. Diseñadores que trabajan en su casa y venden sus producciones los fines de semana, exposiciones de artes, eventos culturales, antiguas cárceles rehabilitadas en coworkings, un antiguo hangar donde se almacena una colección naval entre la que destaca un submarino, y muchos cafés-restaurantes a saber cuál es más cool, son solo algunos de los elementos que caracterizan al barrio.

Seaplane Harbour, Tallín.

En definitiva, una oda a la cultura de la gentrificación y la regeneración urbana. Se mantienen elementos arquitectónicos tradicionales, como son las casas de madera típicas de Estonia, lo que atrae el turismo, y lo descentraliza de las calles del casco histórico de la ciudad.

3. Barrio hipster de Malasaña (Madrid)

El barrio que nunca duerme, el que se erigió en la punta de lanza de la “movida madrileña” en la década de los 80. Patrimonio histórico y cultural se dan cita en un espacio que ha sabido reinventarse en los últimos decenios, y ha visto cómo los comercios más antiguos dejaban paso a otros con un marcador carácter bohemio.

Se ha generado un fuerte sentimiento identitario entre los nuevos pobladores, que perciben el barrio como un mundo aparte en el que poder dar rienda suelta a su creatividad. La música en vivo no puede faltar, y se hace vida en la calle en cualquier época del año. El precio del suelo se ha disparado, y alberga tiendas de moda, hostales y todo tipo de restaurante y cafeterías, a cual más innovadora. Una de ellas, incluso tiene una playa dentro (Bar Ojalá), y puedes comer tirado en la arena.

Malasaña hipster, gentrificación

4. Kreuzberg (Berlín)

Es la joya de la corona, el máximo representante de lo que la gentrificación supone cuando está secundada por lo hipster. Excentricidades varias, tendencias que no duran más de un mes, arte urbano por doquier y mucha innovación. Movimientos políticos alternativos tienen una influencia muy notable en Alemania, como el Partido Pirata, exitoso en Hamburgo y Berlín.

kreuzberg

Y este es su terreno de pruebas. Lo alternativo está impregnado en los edificios históricos decadentes, en los murales graffiteros de las calles, en las tiendas vintage que pueblan todo el barrio y en los mucho jóvenes que vagan por sus calles en busca de la inspiración divina que les lleve a dar un paso más en sus delirios artísticos alternativos.

Se ha convertida en una especie de museo al aire libre, donde podrás encontrar todo aquello que te propongas, y si dudas de qué utilidad darle aún más. Un laboratorio de ideas por desarrollar y un reducto de felicidad para aquellos bohemios y rebeldes que se niegan a ser parte del sistema capitalista.

kreuzberg2

5. Dalston (Londres)

La ciudad más cosmpolita de Europa no podía dejar de tener un barrio gentrificado y hipster. Jóvenes alternativos y con inquietudes artísticas y culturales, se han dado cita en el barrio de Dalston, convirtiendo al mismo en una suerte de corazón palpitante de actividad.

Siempre hay algo en marcha. De día, los espacios de coworking y salas de eventos lucen atestadas de jóvenes en busca de una idea renovadora que les permita plasmar todo su talento, y de noche la actividad no para con los pubs y discotecas desperdigados por el barrio. Con un objetivo más de autorrealización y contribución a un mundo mejor que económico, el sector empresarial del barrio acoge desde tiendas de ropa de segunda mano y vinilos, hasta proyectos de agricultura ecológica en los tejados de los edificios (Farmshop)

Barrio Dalston hipster

6. Russafa (Valencia)

Enclavado en el Ensanche de la ciudad, este barrio ha liderado el proceso de regeneración urbana de Valencia en los últimos lustros. Además de intervenciones macro, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias o el acondicionamiento del paseo por la ribera del Turia, Russafa se erige en un baluarte de la gentrificación secundada por la comunidad hipster.

Galerías de arte, como Espai Tactel, un Mercado Municipal muy bohemio, bibliotecas y locales antiguos reconvertidos y adaptados a la demanda actual (Slaughterhouse), ponen de manifiesto la evolución del barrio. Valencia es una ciudad donde hay miradas suspicaces hacia el proceso de gentrificación, siendo el barrio del Cabanyal una zona de clara vocación para albergar este proceso. Sin embargo, la fuerte oposición vecinal y la crisis inmobiliaria, han parado este proceso en el barrio costero.

Slaughterhouse en Valencia

7. Gràcia (Barcelona)

Un claro ejemplo de cómo el turismo se erige en un elemento principal de los barrios gentrificados. La eclosión de Barcelona como destino turístico internacional, hizo que esta se revalorizara sobremanera, al albergar el Parc Güell y la Casa Vicens de Gaudí. El dinero comenzó a fluir al albur de los turistas que llegaban, y se generó un tejido social y artístico que se postulaba frente a este fenómeno, pero se ha acabado convirtiendo en un aliado del mismo.

La evolución en la demanda de experiencias turísticas auténticas y renovadoras, ha hecho que el barrio en sí sea un atractivo, favoreciendo la permanencia de los turistas en esta zona, para lo cual se sirven de bares de tapas muy diversos, restaurantes de muchos lugares del mundo, discotecas, galerías de arte y conciertos de músicos independientes en bares y cafeterías.

Barrio de Gràcia, Barcelona

8. Lastarria (Santiago de Chile)

En apenas unos años, pasó de ser un suburbio de la ciudad santiaguina, a acoger locales de moda, ostentar unas calles prolíficas en zonas verdes y edificios históricos rehabilitados, y ser el área donde el precio del suelo es mayor. En Chile estos procesos son de un gran interés social, al ser fruto de una fuerte especulación inmobiliaria. La solvencia e intervencionismo de las Administraciones Públicas es mucho menor que en Europa, lo que hace que el fenómeno de la gentrificación pueda ser demonizado por la intensidad con que se produce.

Lastarria es una zona que acoge importantes flujos turísticas, al emplazarse en una de las áreas más céntricas de la ciudad, y entre hitos urbanos como la Alameda, la Plaza Italia y el cerro Santa Lucía. A las innumerables tiendas de arte y boutiques, así como cafeterías y restaurantes de aire bohemio, se suman importantes hitos culturales de la ciudad, como el Museo de Bellas Artes o el Centro Cultural Gabriela Mistral.

Lastarria, gentrificación

El Barrio Yungay constituye un ejemplo de espacio urbano histórico, con un fuerte peso de movimientos alternativos contrarios a la alteración social del barrio que puede generar el fenómeno de la gentrificación. Se han llegado a suceder incendios (teóricamente provocados por lobbies financieros e inmobiliarios) en casas antiguas y abandonadas, para que se pueda proceder a la construcción de nuevos inmuebles.

9. Palermo (Buenos Aires)

No podía faltar en la capital latinoamericana más europea, un barrio de estas características. Palermo aglutina espacios verdes que se erigen en pulmones de la superpoblada ciudad, como el Jardín Japonés, así como una multitud de boutiques de moda, exposiciones artísticas al aire libre, y sobre todo, librerías. En una de las ciudades más literarias del mundo, las librerías tradicionales alcanzan un estatus superior, y son fieles representados de la gentrificación. Sillones donde leer tranquilamente, cafeterías e incluso heladerías como un servicio propios de las mismas, y en definitiva, mucho rollo cool y hipster.

Palermo

El tango tampoco podía faltar, presentándose de manera mucho más esporádica y desenfadada que en los espectáculos diseñados para turistas, propias de la Avenida 9 de julio. La mezcla del carácter porteño con esta tendencia es explosiva, y da lugar a una serie de personajes únicos y conocidos por todos los habitantes de la ciudad, que constituyen un atractivo turístico más. Uno de ellos es Guillermo Alio, natural de La Boca, que alterna este barrio con el de Palermo, haciendo las delicias de los visitantes con su arte y conversación.

Es una de las zonas más caras de Buenos Aires, especialmente aquella que recibe el nombre de Palermo Soho, en una clara referencia a uno de los baluartes a nivel mundial de la gentrificación, como es el barrio neoyorquino de dicho nombre.

Un caso aparte: Lavapiés (Madrid)

Cuna de lo castizo, bastión de defensa de la patria en la invasión napoleónica, receptor de inmigrantes nacionales en las décadas de los 60 y 70, y fiel representante de movimientos reivindicativos y progresista. Si a este cocktail se le suma su céntrico emplazamiento y la amalgama de 88 nacionalidades distintas en apenas 107 calles, se genera un caldo de cultivo apasionante, que hacen de Lavapiés un laboratorio social.

Gatoteca Lavapiés

Desde inicios del siglo XXI, se aprecia un claro intento por parte del Ayuntamiento de Madrid, por impulsar el arte, la cultura y la innovación en este espacio, dejando de lado su vertiente más residencial. La construcción de diversas infraestructuras de dicho carácter, así como las ventajas fiscales otorgadas para negocios comerciales y empresariales, denota una clara intención por dirigir un proceso de gentrificación, que se ha visto frenado por la crisis económica y la gran influencia de movimientos vecinales del barrio.

Comienzan a aparecer negocios de agricultura ecológica en medio del mar de restaurantes indios, locutorios y tascas madrileñas especializados en casquería. Un escenario apasionante, que habrá que seguir muy de cerca en pos de determinar si Lavapiés se convierte en un reducto de cosmopolitismo y cultura alternativa, sin influencia turística y manteniendo el carácter popular y reivindicativo que tanto le ha caracterizado siempre.

Lavapiés

En definitiva, un patrón común que marca el devenir de determinados espacios en todas las grandes ciudades del mundo. La recuperación de los centros históricos, tanto en su vertiente estética como funcional, por medio del arte y la cultura. En ese territorio es donde más cómodos se sienten los hipster, tan de moda en los últimos años.

Todo planificador y gestor de destinos y empresas del sector, ha de tener en cuenta estos fenómenos, ya que se pueden erigir en oportunidades de mercado, pero también pueden incurrir en aspectos negativos si no se gestionan de manera adecuada y racional, sin dejarse influir por los intereses privado.

¿Y tú? ¿Conoces algún barrio en tu ciudad de estas características? ¿Echas en falta alguno?

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