5 experiencias de turismo industrial en España

Turismo industrial en España

El turismo industrial emana, en muchos casos, del dilema entre renovarse o morir. Esto es lo que se plantearon muchas regiones con un tejido industrial sólido, y cuyos tiempos boyantes pasaron. Percibiendo cómo el turismo se erigía en la principal actividad de ocio y presentaba una incipiente demanda de experiencias auténticas, se ha querido aprovechar el know-how de estas regiones, manteniendo la producción industrial y complementándola con la turística.

El turismo industrial crece como la espuma, ofreciendo diversión y cultura, revalorizando un patrimonio que forma parte de la identidad territorial de muchas zonas, y permitiendo que los visitantes descubran un legado al que hace años no se podía acceder. Minerías, fábricas de zapatos y juguetes artesanales, industrias de producción chocolatera o incluso fábricas de elaboración de jamones, son solo algunas de las que se han adaptado a los cambios, y han abierto sus instalaciones al visitante, transmitiéndole su pasión por lo que hacen.

En 2013, se creó la Red Española de Turismo Industrial con el apoyo gubernamental. El objetivo es llevar a cabo una promoción conjunta, y situar a España como un destino de turismo industrial reconocido a nivel internacional. Esto se reforzó con la celebración del Congreso Europeo de Turismo Industrial en Ferrol en junio de 2014, donde se apostaba, entre otras cosas, por visitar industrias vivas, dotar a estas experiencias de un carácter sostenible, tanto ambiental como social, y llevar a cabo programas de formación para el personal encargado de conectar la industria con el turista.

Cataluña y la Comunidad Valenciana son los principales baluartes de este tipo de turismo, ostentando gran cantidad de patrimonio protegido y revalorizado. Especialmente destacables son aquellas fábricas que se han abierto al público cuando están en funcionamiento, percibiendo el turismo como un complemento ideal a la producción. A continuación, se presentan siete experiencias de turismo industrial absolutamente imprescindibles:

1. Turismo industrial en minas. 

Turismo minero en Sotón

Una de las experiencias más apasionante y reveladoras que se pueden vivir. La minería ostenta una elevada implicación de identidad cultural con el territorio en que se ha desarrollado, y es por ello por lo que una de las visitas más espectaculares se localiza en Asturias, más concretamente, en la mina de Sotón.

Alejándose de las simulaciones que abundan en las zonas mineras asturianas, la empresa Humosa ha apostado por adaptar este pozo minero y establecer toda una aventura. Más de cuatro horas dura la visita, en la que se requiere buena forma física y ningún atisbo de claustrofobia. La visita es guiada trabajadores de la mina cuando ésta se encontraba activa. La de Sotón es una mina centenaria, que abandonó su actividad extractiva en 2013, por lo que esta propuesta supone un influjo de aire fresco para la región. Los vecinos ven cómo el turismo puede legitimar una cierta bonanza económica en la zona, impidiendo la total despoblación del entorno de la mina, algo que ha ocurrido en muchas otras ocasiones.

Existen otras muchas propuestas, menos arriesgadas pero igual de interesantes, para descubrir los entresijos de una actividad atrayente para el turista por los riesgos implícitos que lleva aparejada, y la mística que rodea a esta profesión. Por ejemplo,  las minas de Almadén, en Ciudad Real. Más de 2000 años de explotación minera, que ya los romanos aprovechaban, y que tras el final de su actividad extractiva en 2003, se ha abierto al público. Inscritas en la lista de Patrimonio de la Humanidad, estas minas constituyen un legado de la actividad histórica de esta zona. Además del Museo del Mercurio y un Centro de Interpretación, se puede acceder a zonas de explotación del siglo XVII y XVIII. Su cercanía respecto a otros hitos turísticos tan diversos como Consuegra, Almagro el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, le dotan de una gran potencialidad.

Turismo en mina Almadén

El Parque Cultural de la Montaña de Sal de Cardona, constituye una iniciativa realmente atractiva y renovadora. Localizado en el interior de la provincia de Barcelona, a poco más de una hora de distancia en coche respecto a la ciudad condal, este municipio alberga la que fue una de las minas de sal potásica más importantes del mundo. Estuvo en funcionamiento entre 1929 y 1990, y tras su cierre, se planteó la posibilidad de adaptarla a la visita de turistas. Actualmente, se pueden llevar a cabo dos visitas: una tradicional que permite el acceso a una de las galerías, y otra teatralizada. Todo ello se complementa con un trabajo de divulgación sobre la perspectiva cultural y social de la mina, constituyendo un ejemplo de buena práctica en lo que se refiere a turismo industrial.

Turismo en mina de sal. Cardona

2. Turismo industrial en fábricas de calzado artesanal

calzado

La provincia de Alicante se erige en la punta de lanza de este tipo de turismo industrial. La proliferación de fábricas de calzado artesanal ha dado lugar a que se perciba el turismo como un complemento a la actividad industrial. Existen numerosas tiendas que venden el zapato recién fabricado, abaratando el coste al suprimir los intermediarios, y otras, como Pikolinos,  en las que se da un valor añadido a la tienda introduciendo un pequeño museo, en el que se aporta información sobre la fabricación del calzado y el desarrollo de la marca, así como sus vicisitudes corporativas.

Sin embargo, es preciso dar un paso más. El visitante quiere ver, tocar, oler, y en definitiva, sentir en sus propias carnes, la fabricación del calzado artesanal. No son muchas las tiendas que han decidido explorar esta vertiente. Es preciso invertir tiempo y dinero, establecer una clara formación para determinar cómo se transmite la magia de la fábrica y llevar a cabo una adaptación de la misma. En mitad de ese camino se encuentra la empresa Salvador Artesano, cuya voluntad es clara pero a la que se le ven lagunas como una ausencia de adaptación de su web a la vertiente turística, y el hecho de que la fábrica solo se pueda visitar de lunes a viernes.

Los réditos pueden ser muy notables, y es que uno de los valores añadidos de estos productos, y que justifican su elevado precio, es la posibilidad de descubrir cómo se hacen los zapatos, y disfrutar in situ de una experiencia auténtica y renovadora. La fidelización y recogida de datos será mucho más fácil tangibilizando al cliente, conociendo sus inquietudes y preferencias, y pudiendo ser algo más que un proveedor de calzado. Es mucho el trabajo que queda por hacer en este sentido, y se requiere de la implicación de agentes políticos y sociales. Hay una clara voluntad por impulsarlo, pero aún falta desarrollarlo de manera integral y profesional.

3. Turismo industrial en factorías de juguetes

Turismo del juguete

Todo un ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos. La Foia de Castalla, también en la provincia de Alicante, cuenta con un bagaje industrial en lo que al juguete se refiere, realmente esplendoroso. Cuando entraron en el mercado competidores tan duros como los chinos, la industria del juguete asentada en Onil e Ibi apostaron por la diferenciación, tanto en calidad del producto como en complementariedad con el turismo.

Se crearon instituciones que legitiman a esta zona como la cuna de la industria del juguete, y la adaptación a las demandas turísticas del siglo XXI se ha llevado a cabo de manera brillante. La innovación tecnológica se aplica en esta nueva era para la industria del juguete, permitiendo la continuidad del cluster, y dotándole de calidad y atractivo turístico. El Instituto Tecnológico del Juguete y el Museo del Juguete, se erigen en claros reclamos para el visitante, que puede vivir un fin de semana familiar realmente idílico, ya que además de llevar a cabo un repaso histórico a la evolución del juguete, existen áreas habilitadas para el disfrute juguetero más hedonista. Todo un paraíso para los más pequeños del hogar.

4. Turismo industrial en industrias chocolateras

Museo del chocolate

El municipio de Villajoyosa se erige en el paraíso chocolatero español. Cuna de decenas de fábricas chocolateras desde hace siglos, en la actualidad quedan tres fábricas en funcionamiento, y que contemplan el turismo como un pilar fundamental de su modelo de negocio. La más conocida es la fábrica de Valor, que ofrece varias visitas diarias en las que se muestran los entresijos de la fábrica.

Sin embargo, mi experiencia personal me incita a recomendaros encarecidamente una visita a la fábrica de Chocolates Pérez. Empresa familiar, con producción artesanal y mucho potencial de calado en mercados gourmet. Se ofrece una visita totalmente personalizada, y en la que se entiende la vinculación de este territorio con esta actividad industrial. Resulta imposible resistirse a no caer en la tentación de comprar después de conocer la fábrica, y esto ha de ser aprovechado. Con un plan de marketing ambicioso, se puede dotar de gran competitividad a esta fábrica, haciendo de su autenticidad y el trato personalizado, un atractivo turístico per sé.

5. Turismo industrial a través del jamón

jamonturismo

El jamón es mucho más que un alimento, de eso no cabe duda. Su visión como atractivo turístico intrínseco, ya se había contemplado con la Ruta del Jamón Dehesa Extremadura, a través de la cual se pueden descubrir los paisajes adehesados asociados a la actividad ganadera del cerdo ibérico, y sus implicaciones culturales.

Sin embargo, a nivel industrial, el jamón no es un producto turístico consolidado. La empresa Jamonturismo Julián Martín, localizada en Guijuelo (Salamanca), percibe a esta actividad económica como un nicho de mercado muy importante para el jamón. Actúa en consecuencia, planteando visitas muy bien estructuradas, y en las que se hace un completo recorrido por los recovecos de la fábrica, explicando concienzudamente el proceso de curación del jamón y algunos secretos del mismo. Una demostración de cómo se ha de efectuar el corte del jamón así como una degustación, completan una experiencia que parece abocada al éxito.

En este caso, sí se ha llevado a cabo una buena adaptación corporativa al turismo; desde el nombre de la empresa, hasta la página web, pasando por su utilización de las redes sociales. Jamonturismo Julián Martín constituye un ejemplo de marketing y adaptación de la industria al turismo, haciendo complementarias ambas actividades y perpetuando la una a la otra.

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